miércoles, 14 de diciembre de 2016

DOBLE O NADA

El otro, hombre o mujer, siempre muerto, estirado en su disfraz de levita, dijo: “Rien ne va plus!”
Los dados saltaron de mi mano hacia el abismo verde. Escupieron sus ojos blancos: “Nunca, Nada”.
Apuré el líquido ambarino de mi copa y salí por una puerta falsa hacia el callejón de los acusados. Perdí la cuenta de mis pasos, camino del Parque del Olvido.
Leve, como el acero, rasgó la noche el disparo, partiéndola en dos mitades: “Antes, Después”.

Rebusqué, con las manos ensangrentadas, en los bolsillos de mi traje de domingo. Solo un billete a ninguna parte. En la estación, de madrugada, se despidió mi sombra.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Y AL SÉPTIMO DESCANSÓ

De un certero bocado, le arrebató el pincel
-Lo embadurnaba todo cada vez que pintaba los cárdenos atardeceres –se defendió la serpiente-. “Es la vieja que prepara la cena”, decía el sabelotodo, y luego la señora Luna a barrer los espumarajos de sus olas para dejar la noche como un jaspe…
El coro de ángeles cantores sonrió complacido.
-Además, ya estaba harto de líneas de horizonte torcidas, y siempre con los arcoíris a medias, como si fuera un niño al que se le acabara la pintura, dios…
Leviatán se zambulló en el fondo del mar tarareando una cancioncilla pirata: “¿Quién se beberá la botella de ron?”